El
autor de esta obra, Federico García Lorca, escribió "Bodas de Sangre"
en el año 1931, publicándolo en el 1933, en una etapa donde quiso alejarse un
poco de la poesía y acercarse a la realidad, con esto pudo reflejar la vida que
se llevaba en los pueblos del sur de España. En esta época, en España se vivía
una época turbulenta de dilemas políticos y sociales, una constante trifulca
entre el bando nacionalista (franquista) y el republicano, al cual pertenecía
García Lorca, el cual se sentía representado por el neo-popularismo. La
generación de 1927 es una reunión de poetas españoles, con el fin de conmemorar
los 300 años de la muerte de Luis de Góngora, el cual influyó de gran manera en
el estilo de Lorca, por ejemplo el hablar sobre la muerte en el sentido trágico
que posee, o el amor como motor al querer continuar con la vida, o las
preocupaciones sociales como la injusticia o la miseria, dentro de estos temas
resaltan la metáfora y el uso de imágenes. Federico García Lorca nació en
Granada, el día 5 de junio de 1898, murió el 18 de agosto de 1936, fue un
poeta, dramaturgo y prosista español. Algunas de sus obras más importantes
además de "Bodas de Sangre" (publicada en 1933) fueron:
"Yerma"-1934, "La casa de Bernarda Alba" -1936 y el libro
de poesía "Sonetos del amor oscuro"-1936. Se le considera el poeta de
mayor influencia y popularidad en la literatura española, además de uno de los
mejores dramaturgos del teatro español del siglo XX. Murió fusilado en la época
de la la guerra civil española, a manos del bando sublevado. Bodas de Sangre
trata principalmente sobre la inevitable muerte de los hijos de una madre por
la mano de los Félix, en este caso, su hijo próximo a casarse se verá envuelto
en una infidelidad de su futura esposa con Leonardo (de la familia Félix),
hombre con quien años atrás había tenido una relación amorosa, posteriormente
se baten en un duelo a muerte, en el cual Leonardo es vencedor y se cumple el
destino inevitable de esta tragedia.
El
acto a analizar es el acto primero, en el cual se contextualiza el inicio del
drama con una disputa entre la madre y el novio, hablan sobre la futura boda,
la madre no logra olvidar que su hijo mayor y su esposo habían muerto a manos
de los Félix, lo que la preocupaba dado que con la muchacha que se iba a casar
había tenido un noviazgo con Leonardo, el cual es parte de aquella familia.
También hay una conversación entre Leonardo, su madre y su novia, las cuales
sospechan de este por su ausencia por las noches, temiendo una supuesta
infidelidad. En este acto también hay una visita del novio con su madre a la
novia con su padre, también se encuentra la criada, esta visita es hecha con el
fin de pedir la mano de la novia.
La
escena analizada es la cuarta escena de la obra, los personajes participantes
son Leonardo, su mujer y su suegra, empieza con la entrada de Leonardo a la
habitación, aquí se lleva a cabo un interrogatorio hacia este por parte de la
mujer, con el apoyo de la madre de esta, esto era para hacer hablar y descubrir
a Leonardo, el cual se ausentaba por las noches sin una razón coherente.
El
tema del fragmento a analizar son los celos, se trata de un diálogo con tres personajes:
Leonardo, su mujer y su suegra. Está separado en dos apartados: desde la primera
línea hasta la vigésimo séptima hay una interrogación desconfiada a Leonardo
por su mujer, y entre las líneas 28 a 47.es la intervención de la suegra en
contra de Leonardo.
En
la primera línea se puede ver a Leonardo preguntando por el niño, lo cual
demuestra que este no tenía mayor interés por su mujer, además, por el contexto
histórico se puede afirmar que hay una superioridad del género masculino sobre
el femenino, por lo cual se entiende que el niño se le da mayor importancia,
dado que es varón, es decir, heredero de Leonardo. Además, en esta fría
relación no existía otro tema para hablar. En la segunda línea responde la
mujer, al responder que el niño se durmió se puede ver un poco interés en la
pregunta, demostrando que no quiere llegar más allá de una conversación
monótona con su esposo. En la línea siguiente, Leonardo insiste en retomar el
tema del niño, a pesar de la respuesta cortante de su mujer. En la cuarta
línea, la mujer opta por tomar una postura alegre frente al tema del niño, le
responde que este se encuentra como una dalia (flor), esta figura quiere decir
que el niño se encuentra perfectamente, en toda su plenitud de niño, en su
mayor esplendor, luego aprovecha la situación para preguntar a su marido donde
se encontraba siendo esto lo que realmente le preocupaba, ya que sentía
desconfianza hacia él. Tras esta pregunta, Leonardo le da una falsa explicación
que realmente a su mujer no le importa, dado que ella está enfocada en
descubrir la verdad de su paradero y no en otra cosa. En la próxima línea, la
mujer le hace una pregunta indirectamente desconfiada, donde busca su objetivo
real, preguntándole si usa mucho el caballo, lo cual significaría que lo usa
para movilizarse a la casa de su prima, por lo tanto, la mujer demuestra celos.
Leonardo se da cuenta de la intención de su mujer y le responde fríamente que
casi no lo utiliza, como intentando escapar de aquel tema de conversación.
Luego la mujer insiste en interrogarlo y le hace un comentario sobre lo que
había escuchado de las vecinas, las cuales afirmaban que lo habían visto lejos
de donde debería estar, todo esto con el fin de descubrir una supuesta
infidelidad. Ante este comentario de su mujer, Leonardo solo opta por
preguntarle quien fue la persona que se lo dijo, con un aparente nerviosismo
por las preguntas que le hacían, sintiéndose amenazado. En la línea continua,
se puede ver que la mujer no cesa en intentar llegar a la verdad de su esposo,
contestándole que fueron las mujeres que cogen las alcaparras, y además le dice
irónicamente que le sorprendió, preguntándole si realmente era el, a pesar de
que ella lo tenía claro. A continuación, Leonardo sigue haciéndose el
desentendido ante este asunto, respondiendo ¿Qué iba a hacer yo allí, en aquel
secano?, con el fin de que su mujer deje de desconfiar de él. Tras esto su
esposa comienza a argumentar su extravío con evidencias como lo era el sudor
del caballo, lo dice en forma de hipérbole, comentándole que el caballo estaba
"reventando" de sudar, además, en esta situación el caballo sudado
puede representar el desenfreno pasional que Leonardo estaría teniendo con otra
mujer. Con esto, este vuelve a responder con una pregunta, en este caso busca
quitarle veracidad a lo que decía su mujer, buscando una salida ante esta
situación complicada con la que se encontraba en aquel momento, pero no lo
logra. En la línea siguiente, su mujer le responde que fue su madre la que vio
el caballo, con lo que se derrumba el improvisado plan de Leonardo de evitar la
interrogación desconfiada a la que estaba sometido. Por lo cual, acude a
desviar completamente el tema, volviendo a evocar al niño, con el fin de que
esa conversación acabe. Tras esa supuesta salida de su marido, la mujer opta
por dejar la interrogación y ofrecerle un refresco, ella ya tenía claro lo que
en verdad había estado haciendo Leonardo, ya que las preguntas que le hizo la
llevaron a darse cuenta de que algo no calzaba. Leonardo le responde que
quiere el refresco con el agua bien fría, resignado sin nada más que decir. Su
mujer decide seguir y le hace un comentario indirecto acerca de su ausencia al
momento de comer. Con esto, Leonardo le dice que estaba entretenido con los
medidores de trigo, lo cual era una mentira descarada, dado que su mujer ya lo
había descubierto. Tras esa mentira, en la siguiente línea hay una acotación,
la mujer está haciendo el refresco y está irónicamente muy tierna, dado
que ya sabía con completa certeza que su esposo la estaba engañando, además le
pregunta por cuanto dinero gana. Este le responde que le pagan el precio justo,
de una forma monótona, ya que no quería hablar con su mujer de ningún tema.
Entonces, su mujer le comenta que le hace falta un vestido y al niño una gorra
con lazos, esto era necesario para el matrimonio de su prima que se aproximaba,
aprovecha de evocar indirectamente el matrimonio, dado que sus sospechas eran
que Leonardo le era infiel con ella. Luego de esto, Leonardo se levanta,
sacando provecho de su autoridad como hombre de la casa, dando término a la
conversación, la cual lo tenía bastante afligido, y usa como medio de escape la
preocupación por el niño que se encontraba durmiendo.
En
la vigésima octava línea interfiere la suegra de Leonardo, haciendo un
comentario acerca del caballo cansado del cual ya había hablado su mujer, con
esto, vuelve al mismo tema de antes. Tras esta intervención, se puede ver una
tensión en el ambiente, Leonardo se muestra agrio frente a su comentario, ya
que el pretendía dejar la conversación y sus planes se ven opacados por su
suegra, de lo cual responde con autoridad de hombre que él fue quien dejo al
caballo en ese estado. Ante esta respuesta, la suegra se somete a su condición
inferior de mujer y le pide perdón diciéndole que es suyo y tiene total libertad
de hacer lo que se le dé la gana con el caballo en cuestión. En este momento,
la mujer vuelve a ser partícipe de la conversación, con actitud tímida y
dubitativa al incorporarse, comentando que su marido estuvo en los medidores
del trigo, tal como lo había dicho el, a pesar de que no le haya creído en lo más
mínimo. La suegra se refiere al caballo con desprecio, afirmando que si es por
ella, que el caballo reviente, es decir, que no le importa nada de lo que
suceda con él, luego se sienta y hay una pausa en la obra, esto quiere decir
que hay cierto silencio entre los personajes, lo que se explica por la tensión
que hay en el ambiente. Para romper este silencio, la mujer le pregunta a su
marido acerca del refresco, con lo que intenta volver a tener una conversación
con Leonardo pero sus respuestas continúan siendo cortantes. Luego de entablar
conversación nuevamente con su esposo va al grano: habla sobre su prima y su
próximo matrimonio. Leonardo igual que antes responde haciéndose el
desentendido pero de igual manera preocupado por el camino que toma esta nueva
conversación con su mujer, por esto su mujer sigue con el tema intentando
buscar un comentario más certero de su marido con el fin de poder delatarlo,
frente a esto la postura de Leonardo cambia abruptamente respondiendo de manera
seria y cortante sobre su supuesta falta de conocimiento acerca de la boda de
la prima de su mujer. La suegra al ver que el esposo de su hija no daba
respuesta alguna sobre el tema, se incorpora para ayudarla en esta discusión
con un comentario acerca de la disconformidad de la madre frente a esta boda
con lo que logra una opinión de parte de Leonardo, el cual comenta que ella es
de cuidado, lo que se puede interpretar como una evocación a la anterior
relación que tuvieron, dando un detalle acerca de esta muchacha, la cual según
el, es "de cuidado", es decir que es una mujer mala, este comentario
de Leonardo tiene el fin de ocultar la relación secreta que mantiene con ella.
Tras ese comentario, la mujer de Leonardo le comenta irónicamente que no
le gusta que opine mal de una buena muchacha, a pesar de tener serias sospechas
de una infidelidad entre ellos. Aquí la suegra le abre los ojos a su hija que
la oportunidad para derribar las mentiras se ha presentado y comenta acerca del
amplio conocimiento que tiene Leonardo sobre las cualidades de su prima ya que
fueron novios por 3 años, todo esto con la intención de perjudicar a su yerno,
para que su mujer pueda ver la verdad. En la última línea de este fragmento
Leonardo afirma su antigua relación con la prima de su mujer por lo cual habla
directamente a ella con el fin de que no desconfíe diciendo que la dejó y
retoma su postura de macho dominante al ver que su mujer se había ofuscado con
el previo comentario de la suegra y le retira las manos de la cara bruscamente,
preguntándole de manera violenta si iba a llorar, lo que demuestra que el
pretende mandarla, esto con el fin a la conversación e ir a ver al niño.
Retomando
los puntos anteriores, se puede afirmar que esta obra "Bodas de
Sangre" en el fragmento analizado se comprobó la influencia de la
"generación del 27" dada la marcada manera de escribir por García
Lorca, quien se enfoca principalmente en la muerte y su sentido trágico,
aspecto que va de la mano con el amor como motor de vida, y el uso de metáforas.
Además, podemos comprobar que la obra cumple con las características de la
tragedia griega, en la cual hay un destino inevitable, en este caso, la muerte
del novio a manos del miembro de los Félix, Leonardo. El fragmento que se
analizó estuvo marcado por los celos de la mujer hacia Leonardo, vislumbrando
esta gran desconfianza a través de ironías y respuestas cortantes, además de
las intervenciones de la suegra con intenciones similares a las de su hija,
descubrir porque Leonardo desaparecía por las noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario